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"No lo puedo creer, esto nunca pasó en el taekwondo. Ojalá vengan muchas más y creo que así va a ser por el camino que está tomando el deporte. Hay muchos que vienen a mi lado y atrás. Seguro que es el principio de algo grande", remarcó Crismanich en conferencia de prensa, minutos después de arribar al país.
El correntino luego aseguró que no olvidará "jamás" la ceremonia de cierre porque como abanderado del país hizo "flamear la bandera" lo más que pudo "para que la viera todo el mundo".
"Fue maravilloso lo que me tocó vivir y fue un verdadero honor poder portar mi bandera en la ceremonia de cierre. Fue un gran orgullo y la hice flamear lo que más pude para que la viera todo el mundo. No hay nada mejor que eso, no lo olvidaré jamás", resaltó.
Justamente, Crismanich le agradeció al basquetbolista Luis Scola, quien era el designado para portar la insignia argentina en la fiesta de clausura de la cita olímpica, el gesto de cederle el privilegio de ser el abanderado.
"No podía creer cuando me dijeron que Luis Scola quería que yo portara la bandera, es algo que se lo voy a agradecer siempre. Ese fue uno de los tantos gestos que recibí en la villa olímpica", detalló.
"De a poco voy tomando noción de lo que logré y espero que sea el principio de algo muy grande en mi deporte. Me llena de orgullo que ahora la gente hable de taekwondo. Ojalá que sea el despegue", afirmó en el marco de una conferencia de prensa.
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