SECCIONES

PORTADA
POLÍTICA
ECONOMÍA
SOCIEDAD
UNIVERSIDAD
OPINION
ESPECIALES
HISTORIETA
MOMARANDU

SUPLEMENTOS

Suplemento de Cultura y Espectáculos Suplemento de Deportes Poesía, arte y literatura del Mercosur Galerías de fotos

CONTACTOS

CORREO DE LECTORES
ESCRÍBANOS

Cultura & Espectaculo Jueves 18 de enero de 2018 
DON EUSTAQUIO “PAPI” MIÑO CON MOMARANDU.COM
Los padres del Chamamé “fueron pioneros, nosotros continuadores“
( Por facundo Sagardoy para momarandu.com). Referente histórico de legado musical de su padre, Eustaquio Miño, creador del Chamamé Auténtico, mburucuyano, Don Eustaquio “Papi” Miño (hijo) habla con momarandu.com y recuerda a la “clase 12”, recomienda al chamamecero “amañarse” a su manera, su ñandereko, y advierte sobre “escasez de cantores”



Notas relacionadas
“Algo que nos hace doler un poco el alma, gracias a la música se calma”
Jensen: Somos custodios de la esencia del chamamé
Joselo Schuap: Los padres “plantaron la semilla”
Mario Bofill: “Yo me siento muy bien, descifrando la parte de adentro de mis paisanos”
Ariel Acuña: “El chamamé es la pintura del correntino, de nuestro amor a la tierra”
Directora Ballet Folclórico Nacional: “Es esa pasión, no es otra palabra, es el chamamé”
La Pilarcita. Al Chamamé, “la sangre misma lo llama”
Juan Pedro Sorribes, la voz melódica del Festival
Se suspende la novena noche de la Fiesta del Chamamé
Bocha Sheridan: “¿Qué es el chamamé para vos?: ¡Abrí mi pecho y mirá!”
Lucio Yanel: “Tocar Chamamé en mi tierra es maravilloso”
“Me hubiera gustado tocar con Isaco Abitbol”, dice Juancito Güenaga
Ismael Echagüe: Chamamé, una herencia guaraní-jesuita con cuatro siglos de historia
Lito Vitale: “La inspiración sale de la vida, de todos los días”
Spasiuk: “En el Chamamé la diversidad se ve como un tesoro”
Ofelia Leiva. “No dejes de soñar. Nunca dejes de soñar”
Gobernador Valdés. “La apuesta ahora es lograr que el chamamé sea Patrimonio de la Humanidad”
Coquimarola: “El chamamé es la canción sencilla que entra al corazón”
Intendente Tassano: Corrientes, un “puente” para el Chamamé del país
Zini: El “ñandereko” nos prepara para pelear a la “cultura del descarte”
El público fue llegando a la fiesta “más amada” de la nación chamamecera
Gabriel Romero: La intensidad de la primera jornada
Con o sin chamamé, no da lo mismo
Otros títulos
Entrega de premios de Concurso Literario Eli 2018
“La esposa”, por primera vez, en ciclo de cine
La diosa “Afrodita de Capua” se exhibe en Argentina
Buenos Aires y La Plata, camino a ser Patrimonio Mundial
Las quince nuevas inscripciones en la Lista de UNESCO
Ítalo Calvino, un autor de lujo
Aquella vez, en la Querencia, recibía de su padre el bandoneón y en él un legado de sangre, un estilo, una forma singular de sentir la música y su provincia, una forma de vivir como indica el Chamamé. Corría 1965; por entonces, "Papi" Eustaquio Miño tenía "algo así" como dieciocho años, hoy es el mayor de todos los músicos sobre el Sosa Cordero con un bandoneón sobre su regazo.

Papi nació en 1948, en la mítica Mburucuyá, vivió en Corrientes, y volvió a su tierra. Desde allí, junto a sus músicos, sale a tocar al Festiva. Su rostro es sinónimo de Chamamé tradicional, su música es Ley, su composición una herencia autóctona, su expresión chamamecera creación viva y auténtica.

Chamigo, gran chamamecero, recibió a momarandu.com entre saludos de otros músicos mientras el público de la 28° Fiesta Nacional del Chamamé 14° del Mercosur aún lo aclamaba junto al Sosa Cordero en el Anfiteatro Tránsito Cocomarola.

Momarandu.com: En esta edición de la Fiesta, la número 28°, entre homenajes a los padres del género, se presenta usted, hijo de uno de los más grandes que oyó este suelo. ¿Cómo ve reflejada su obra en la música que lleva al escenario?
-Eustaquio “Papi” Miño: Yo, con respeto y por respeto a todos los otros, nombro primero a mi viejo porque de todos los que se fueron fue el más veterano. Perteneció a la clase 12, 1912, Isaco -Abitbol- el 16, con Tránsito -Cocomarola-, y él fue, también, uno de los primeros que falleció. Casi todos en la misma camada y en menos de diez años, se fueron todos: Tarragó (padre), -Ernesto- Montiel, Coco, Isaco, que fue el que más duró. Y bueno, nosotros, lo que vamos haciendo es más o menos lo que él nos dió -su padre-, porque tenemos que amañanarnos a nuestra manera, y se hace lo que se puede. Ellos fueron pioneros, nosotros continuadores, nada más. Asi que tratamos de seguir, no se si bien o mal. La gente dirá eso.

M: En las jornadas anteriores, hasta el gobernador comenzó a hablar de que hay que continuar con el Chamamé y darle fuerza; que en los años próximos los quiere ver sobre el escenario, mejores, más fuertes y preparándose para que el mundo reciba.
-Eustaquio “Papi” Miño: Si la verdad es que, es verdad, cuesta mantener un conjunto. Porque, vos tenés que trabajar, los muchachos, yo ya soy jubilado...pero la mayoría de los integrantes, los cuatro restantes, son empleados, otros hacen trabajos particulares, porque de la música, así, es verdad no se puede vivir, porque mucho apoyo no tenemos. Especialmente, el resto del año. Las actuaciones son contadas porque hoy ya bailantas van quedando pocas y nos quedan cumpleaños, festivales, nada más. Son escasas las actuaciones y eso hace que, a veces, la voluntad falte un poco.

M: El Chamamé que usted siempre lleva al escenario conduce al correntino hacia sus raíces. Usted, ¿cómo lo siente?
- Eustaquio “Papi” Miño: Yo ya no me doy cuenta, porque nosotros tocamos Chamamé desde siempre. Te dicen algunos “el Chamamé de Mburucuyá” y Mburucuyá no tiene Chamamé. El Chamamé correntino hoy ya es litoraleño. Y yo creo que eso nos sale a cada uno de nosotros. A veces agregamos algunas cosas con un poquito de vuelo para no quedarnos tan lejos, tratando, como los cantores son gente jóven, hay aprovechar lo que se puede.

M. Si usted, Papi, ve que gente joven está queriendo tocar Chamamé. ¿Qué instrumentos y canciones recomienda para que empiecen?
- Eustaquio “Papi” Miño: Y en este momento yo veo que hay una escasez de cantores. Hablemos de lo que identifica a Corrientes, que es el dúo. Primera y segunda. Hay muchos solistas, pero primera y segunda voz, lo que otro conocería como un tenor, no escucho, se ve poco. Y veo también que la mayoría de los conjuntos no pasan de tres integrantes. Nosotros, hasta hoy, mantenemos el cuarteto correntino, que es el acordeón con el bandoneón y llámese dos guitarras o tres, no deja de ser un cuarteto. Esa es la música del cuarteto correntino. Después están los grupos, como los llaman ahora, y los conjuntos. Pero mantener cuesta. Si yo tengo que aconsejar a alguien ¿qué tiene que hacer? Primero, el instrumento, aprender bien, y segundo, formar el conjunto y mantenerlo. No tratar de ser primero yo, segundo yo y tercero yo. Respetar a los integrantes y, si sabés un poquito y sabés más que ellos, mostrá cómo es la cosa. A mi ya no me queda mucho más porque por ahí, tanto en la salud y, como te estoy diciendo, por el valor económico que cuesta mantener un conjunto, a veces hablamos y nos decimos ¿qué hacemos? ¿seguimos o no? Y sí seguimos, seguimos por voluntad y porque nos gusta el Chamamé.

EUSTAQUIO MIÑO, PADRE CHAMAMECERO

Eustaquio Miño nació en el año 1912 en el el Paraje “El Pasito”, Departamento de General Paz, pero vivió gran parte de su vida en Mburucuyá. Allí creció, formó conjuntos y dúos con los que recorrió el litoral y cultivó los clásicos “Cañada Fragosa”, “El Pasitero”, “Palo Blanco”, entre muchos otros. Fue iniciado con un acordeón por su padre. De adolescente, vivió en Resistencia, capital de Chaco, donde recibió lecciones de Pedro Mendoza.autor de numerosos sus éxitos chamameceros.

Formó el conjunto los “Los Gauchos de Mburucuyá”, con una ineludible forma de composición que lo inauguró dentro del género como un genio del Chamamé. Formó los dúos vocales con Gabino Quiróz y Antonio Alfredo Miranda, con Juancito “el peregrino” y “Chacho” Colman-, y con el gran Salvador Miqueri, bajo el seudónimo Argentino Lucero en el dúo Vera-Lucero.

A lo largo de su carrera, incluyó acordeones, bandoneones, violín, guitarras y cantores. Integró cuartetos con Fortunato Fernández, Miño y el dúo Vera-Lucero, como ensamble instrumental y vocal. Hoy no existen grabaciones que expresen completamente su obra en vivo. Algunos de sus temas mejor recordados son “Cañada Fragosa”, “El Pasitero”, “ Palo Blanco”, “Ida Zulma” y “El Cantor Del Para