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Cultura & Espectaculo Sábado 09 de junio de 2018 
JUNTADA MUSICAL
Te perdiste la guitarreada con “Colacho” Brizuela y Mauro Bonamino…
(Por María Laura Riba para momarandu.com) Casi sin gente y el río golpeteando los cascos de embarcaciones dormidas, alejados de la semana del jazz, en la noche del viernes, el gran guitarrista argentino “Colacho” Brizuela y el acordeonista ituzangueño Mauro Bonamino, dejaron una de esas juntadas musicales que dejan sabor a poco y deseo de más



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Así, casi entre amigos, la sala del Flotante Cultural Siete Corrientes cobijó ese buen arte que nace cuando músicos creativos y con experiencia se juntan a tocar. La “juntada” del acordeonista correntino Mauro Bonamino, que sabe ir más allá de lo conocido, y del guitarrista riojano, “Colacho” Brizuela, maestro de tantos, manos bendecidas en la guitarra, demostró que la música no es sólo un lenguaje universal sino un lenguaje de creación siempre en movimiento.

“Colacho” y Mauro se miraron, se olfatearon con la mente, pergeñaron posibles pentagramas, cerraron los ojos, y tocaron como si se conocieran de siempre.

Un repertorio argentino, latino, litoraleño, recorrió la noche.

Qué silencio atento y profundo se hizo en la sala cuando ellos tocaban; cuando “Colacho” -horas antes de rendirle tributo a Bill Evans en la semana del jazz- pulsaba sus cuerdas hasta hacerlas latidos; cuando Mauro hacía respirar su acordeón y se iba de viaje, con la digitación segura y su toque personalísimo.

Y no estuvieron solos: la joven, pero joven, joven guitarrista, Rosa Madreselva Príncipe, y la cantante Marta Toledo, pusieron el condimento justo para que a esa guitarreada solamente le faltara un mate que pasara de mano en mano. Cuando los santos de la música bajan, no hay quien los detenga, y juegan a la maravilla en cualquier escenario donde se los convoque.


"Colacho" Brizuela y Rosa Madreselva Príncipe

De la mano de “Colacho” pudimos conocer a Rosa Madreselva Príncipe, quien, con aire aniñado y timidez adolescente, sacó un sonido propio a la guitarra, diferente al de “Colacho” y, suponemos, distinto al de tantos guitarristas. Un sonido profundo que vibró cuando interpretó a Yupanqui o a Abel Fleury, y hasta se animó a cantar dos tangos, así, con su decir porteño y sin micrófono, acompañada por la guitarra de “Colacho”, quien hizo temblar las cuerdas.

Marta Toledo, la cantante del grupo de Mauro Bonamino, va creciendo y es, sin duda, para seguir de cerca. Paseó su voz tanto por la clásica Merceditas –con la que cerraron el espectáculo- como la bella Canción del Jangadero, de Dávalos y Falú. Su afinada voz tiene un efecto particular, como de cierto arreste melodioso y cansino, como si raspara las palabras que entona y emocionan.


Mauro Bonamino y Marta Toledo

Sin duda, la noche del viernes fue distinta, con una unión de músicos impensada meses atrás, con la altura de los grandes. Y el río al lado, haciendo de noche, jugando al invierno.