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Cultura & Espectaculo Miércoles 06 de febrero de 2019 
PRIMERA PARTE

La difusión del microrrelato como fenómeno social
(Por Antonio Cruz*) Más allá de consideraciones de tipo canónico acerca de la estructura sintáctica y lingüística del microrrelato o minificción, y de sus correctas denominaciones, debemos aceptar que, según el consenso generalizado, esta forma textual es casi con certeza la forma literaria por antonomasia del siglo XXI


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Como una de las manifestaciones del vértigo y la fragmentariedad de la vida contemporánea, estos textos mínimos se han convertido un poco en la vedette de la nueva literatura y viajan aceleradamente en pos de su destino que es, aparentemente, transformarse en una especie de signo de los tiempos.

Esta explosión está marcada, desde la segunda mitad del siglo pasado, por un novedoso interés de la crítica, el aumento de la edición de libros dedicados al tema y hasta la aparición de editoriales dedicadas en exclusiva a la publicación de este género , pero es menester reconocer que es en Internet donde han alcanzado un desarrollo tan importante que genera opiniones, controversias, foros de debate y algunos otros eventos de aparición relativamente reciente.

Algunos meses atrás leí en la edición digital del Telegraph (Telegraph.co.uk) un artículo fechado el 27 de febrero de 2009 y firmado por su corresponsal de arte, Stephen Adams, que lleva por título “INTERNET ´IS CAUSING POETRY BOOM´”, donde se sostiene que “La poesía, una de las formas más antiguas del arte, disfruta de un resurgimiento gracias a Internet” Desde entonces no puedo desprenderme de la idea de que esta aseveración es perfectamente aplicable no solamente a la poesía, sino a la literatura en general y al microrrelato en particular.

Mi especulación se ha visto fortalecida cuando tuve oportunidad de rescatar de Internet una ponencia del catedrático español Joaquín María Aguirre, del Departamento de Filología Española III de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, quien sostiene que “uno de los campos culturales más desarrollados en la WWW es el de la literatura”. Según explica, la WWW es, en esencia, un sistema que está destinado a la publicación de toda clase de información y los textos que proporciona la literatura son los que más se adaptan a esta nueva forma de lectura por su autonomía, su sencillez, su producción harto más económica y la velocidad de acceso en oposición al habitual material que nos brinda la producción impresa, por lo que resulta natural la multiplicación de páginas dedicadas a todos los aspectos de la literatura (producción de textos, crítica, investigación, etc.). Para el catedrático mencionado, “Internet es un medio artesanal y aficionado… que permite ser a la vez autor, editor, distribuidor y librero”.

Internet brinda al escritor un público que, si bien en líneas generales no es tan diferente del que brinda la literatura en papel; nos permite la posibilidad de que nuestros textos lleguen a una mayor cantidad de lectores y de manera rápida al tiempo que nos rescata de la industria editorial. La red se transforma entonces en un espacio donde los escritores, sobre todo los que cultivan el microrrelato, pueden ser reconocidos de alguna manera y en una especie de proveedor de aquellos elementos que cada autor necesita para su tarea escrituraria sin necesidad de visitar bibliotecas o leer libros y tratados, aunque como contrapartida suele suceder que los mencionados recursos sean sometidos a una salvaje descontextualización y hay que ser muy avezado para discriminar el tipo de información que se consulta y sólo un mínimo de la población, de cierto nivel social, intelectual y económico puede acceder a la red.

Si bien esta fórmula representa una forma de democratizar la escritura, no es menos cierto que también contribuye a la publicación en la red de productos de diferente valor estético, aunque, a fuerza de ser sinceros, en muchos casos sirve también para educar en la lectura aunque a veces resulte harto difícil sin mediador.

No diré nada nuevo si sostengo que, por un lado, la globalización, que ya ha trascendido las fronteras de lo meramente económico y ha tenido una gran repercusión como elemento unificador, no solamente de los mercados sino también de sociedades y culturas y, por el otro, el gran desarrollo de la comunicación, sobre todo Internet, cuyo profundo impacto social no puede discutirse, han contribuido de manera incontrastable a nuevas formas de lectura.

EL MICRORRELATO EN INTERNET
Nadie puede discutir la explosiva presencia del microrrelato en Internet.

Si ponemos en uno de los buscadores más famosos la palabra “microrrelato”, nos mostrará inmediatamente alrededor de ochenta mil páginas referidas al tema y si la palabra por buscar es “minificción”, el número de sitios asciende a más de ciento veinte mil. Ahora bien, si creemos que estos números abarcan todo el universo virtual dedicado a este género, estamos equivocados, pues los sitios destinados al microrrelato han aumentado en relación directa al incremento de sitios administrados por asociaciones, grupos y particulares, ya sean páginas web, cuyo hosting o alojamiento en la red es cada día de menor costo, como aquellos que pueden alojarse de manera gratuita en la red, como los blogs y bitácoras con lo cual la oferta de lectura de minitextos en la red es prácticamente inabarcable.

Es indudable que con el devenir del tiempo la literatura ha ido generando sus propios modos de inserción, pero el microrrelato ha encontrado en el mundo digital una geografía ideal para desarrollarse debido a sus particularidades estructurales (brevedad, concisión, contundencia, etc.) que facilitan sobremanera el acceso a su lectura aunque es menester tener en claro que se necesita tener experiencia como lector para detectar sus relaciones con otros textos y construir sentidos desde lo no dicho.

En este análisis no podemos desconocer que, entre las facilidades que brinda la red, tenemos la posibilidad de agregar imágenes, fondos sonoros y toda la gama de “efectos especiales” (por llamarle de algún modo) que, si bien constituyen elementos extraliterarios, no dejan de pesar a la hora de hacer más amena su lectura.

Violeta Rojo en su trabajo “El Minicuento, ese (des)generado” expresa que: “El minicuento posee carácter proteico, de manera que puede adoptar distintas formas genéricas y suele establecer relaciones intertextuales tanto con la literatura (especialmente con formas arcaicas) como con formas de escritura no literarias… Efectivamente, entre los minicuentos podemos encontrar algunos con apariencia de ensayo, o de reflexión sobre la literatura y el lenguaje, recuerdos, anécdotas, listas de lugares comunes, de términos para designar un objeto, fragmentos biográficos, fábulas, palíndromos, definiciones a la manera del diccionario, reconstrucciones falsas de la mitología griega, instrucciones, descripciones geográficas desde puntos de vista no tradicionales, reseñas de falsos inventos y poemas en prosa. Pero aunque tengan cualquiera de estas formas siguen teniendo, primordialmente, un carácter narrativo y ficcional. Siguen siendo un cuento. Su género, entonces, es indiscutiblemente el narrativo, pero se vincula simultáneamente con muchos otros géneros, aunque con ninguno de ellos en propiedad”.

Si bien es cierto, la autora no hace referencia a formas artísticas breves diferentes a la palabra escrita y que son absolutamente extraliterarias, no puedo alejar de mí la idea de que, de alguna manera, el microrrelato está emparentado con otras formas expresivas que aún no han sido estudiadas con la fruición con que se ha investigado este género: El video clip, los videos caseros, los trailers, los spots publicitarios y hasta las formas comunicacionales que han generado los teléfonos celulares y algunas redes sociales como Facebook o Twitter.

Si bien no todas las formas mencionadas tienen una intención estética como la literaria (Las evidentes diferencias entre un videoclip, de naturaleza prominentemente artística y un spot publicitario que responde a una estrategia de marketing) el mestizaje actual es tan imbricado que resulta difícil establecer fronteras adecuadas. Ahora bien… Hoy podemos ver en infinidad de páginas (el mejor ejemplo es Youtube) a los propios autores leyendo sus textos en videos y en muchos casos con trasfondo musical y hasta con una presentación de imágenes suplementaria.

LA MIRADA SOCIOLÓGICA
Indudablemente que, desde el mismo momento en que se analiza una obra literaria desde el punto de vista de su interpretación, estamos excediendo las fronteras de la configuración lingüística del texto. La sociología de la literatura en definitiva establece conclusiones a partir de que ella misma es una realidad y en la vida real se comporta como fenómeno social ya que nadie puede obviar la relación que existe entre las obras literarias y los autores de las mismas con la sociedad en su conjunto y el momento histórico de su creación o la ideología que las inspira.

En este terreno preciso es donde se plantea una de las disyuntivas más trascendentes de la literatura. ¿Debe el escritor fijar una posición frente a los problemas de su tiempo o debe abstraerse de los mismos y dejar que solamente trasunten los componentes de su vida interior? Con fundamento, la licenciada Adriana del Vitto, al leer conmigo la base de este artículo, sostuvo que esto ya está resuelto y hay muchas posturas antagónicas entre el escritor comprometido y el de la torre de marfil, en América, desde el modernismo, porque los componentes de su vida interior no interesan, ya que eso no es literatura, sino referencia. No obstante, se me ocurre que en el caso del microrrelato ambas cosas no son tan contradictorias, porque en los días que corren cualquier comportamiento social colectivo (y cualquier determinante económico, político o de cualquier otra naturaleza que afecte el corpus social) tendrá un impacto inevitable en cada autor. Los escritores de este tiempo viven días tan cambiantes que en definitiva cada texto posee un sentido que muchas veces excede sus cualidades estéticas. Del Vitto no tienen concluye afirmando que: “Todo texto tiene un mensaje que debe ser interpretado, pero desde sus cualidades estéticas; los escritores de todas las épocas, no sólo los de hoy, estuvieron atravesados por su coyuntura social”.

Otro tema a mensurar en este contexto es el papel indudable de los medios de comunicación que en general actúan como modeladores de las conductas de las personas por su tremenda capacidad de modificar el curso y el funcionamiento de las relaciones y las actividades humanas. Internet no es ajeno, ya que se comporta desde el punto de vista sociológico como un gigantesco multimedio.

Por ello, estoy convencido de que si queremos comprender acabadamente las razones que han permitido o colaborado para el crecimiento y difusión del microrrelato en los últimos años se hace necesaria una mirada integradora de este fenómeno en particular y del “hecho literario” en general, como proceso socio histórico que dinamiza diversas prácticas sociales en torno a su quehacer. Coincido con quienes afirman que el auge del microrrelato en los tiempos posmodernos se debe a las condiciones de ritmo vertiginoso de la época ya que las características propias del lenguaje resultan atractivas al lector y permite que aquellos sujetos que poseen el hábito de la lectura lo pueden mantener a partir de esta forma literaria y los que no lo tienen pueden adquirirlo a partir de ella, aunque en general, el microrrelato, al trabajar tanto con la síntesis y el intertexto requiere un lector formado. Por otro lado nadie duda de que en estos tiempos las personas quieren y necesitan hacer uso del derecho de que su historia pueda ser conocida y para ello necesitamos saber narrar, ya que ésa es la clave y escribir termina siendo una estrategia para un mejor desarrollo social y creatividad. Quizás en este punto alguien pueda decir que el carácter catártico de la literatura es otra cosa muy diferente ya que se supone que el que escribe construye arte, no cuenta su historia, pero en el fondo, muchos escritores hacen exactamente estas dos cosas. Disfrazan su historia para contarla como acto catártico.

Asimismo, resulta atractivo el hecho de que en la red existan páginas que se comportan desde el punto de vista sociológico como verdaderas comunidades virtuales abiertas y que además se caracterizan porque son actualizadas de manera constante y permanente, sin dejar de tener en cuenta los foros de discusión en los que, cotidianamente y evitando el escrutinio de la crítica académica, los integrantes discuten sobre sus propios escritos o sobre los textos de otros escritores consagrados, sin contar aquéllos que también acercan concursos y enlaces para poder visitar otras páginas similares. Internet puede ser comparada con una “sociedad” destinada a facilitar la comunicación, la participación y hasta la lectura de millones de personas de todo el mundo a través del correo electrónico, las salas de Chat, las páginas Web personales o de grupos y los foros de discusión. Un inmenso territorio que permite a un número ilimitado de personas comunicarse de manera fácil y accesible.

Entonces: ¿Podemos considerar que hay un comportamiento que puede ser descripto, estudiado y evaluado por la psicología social?... Esos grupos que actúan en simultáneo en los diferentes sitios de la red, ¿tienen un comportamiento social determinado que genera un fenómeno sociológico propiamente dicho?

En el caso particular del microrrelato y a pesar de las dificultades que se presentan en Internet para seguir las redes sociales y los contactos de cada persona en particular, podemos decir que aquellos sitios dedicados con exclusividad a los textos breves representan un jugoso campo de investigación para la sociología del futuro. Las páginas y sitios de Internet dedicados al microrrelato, tal como ocurre con cualquier espacio de la red, poseen, en su mayoría, características distintivas que, en definitiva, están marcadas por el comportamiento de aquéllos que acceden a los mismos y que terminan por dotar a cada sitio de determinadas “características estructurales" que son distintas para cada caso, lo que también puede apreciarse en las redes sociales, donde un inmenso número de cultores de los minitextos acceden y cuelgan sus escritos con la posibilidad de que no solamente quienes son sus contactos habituales y aceptados puedan leerlos, sino todos los integrantes de la red (que a veces son miles de personas) proveyendo un nuevo universo de lectores para sus escritos. Cada sitio o cada foro en general tiene un comportamiento en su interior que remeda en alguna medida el comportamiento social general. En este sentido, lo que más llama la atención es que muchas veces los lectores y quienes acceden a los sitios no son solamente aquellos individuos que viven en tierras lejanas, sino personas que conviven en determinadas áreas geográficas, incluso muchos de ellos conocidos entre sí, pero que no conforman grupos reales de lectura o de difusión literaria, sino que solamente actúan a través de la red.

*Artículo compartido con momarandu.com por su autor, Antonio Jesús Cruz (1951): médico, poeta, narrador, periodista e investigador santiagueño

Referencias: 1 La aparición de libros, ensayos, tratados y reseñas sobre libros de microrrelatos o minificción, como "El minicuento, ese (des)generado", de Violeta Rojo, en: Revista Interamericana de Bibliografía, Vol. XLVI, Nº 1-4. Washington: 1996., "El micro-relato en México: Torri, Arreola, Monterroso", de Dolores Koch, XX Coloquio del IILI, 1981, De la crónica a la nueva narrativa mexicana, Merlín H. Foster y Julio Ortega eds. México: Oasis, 1986, 161-77. Una versión ampliada, que incluye a René Avilés Fabila, fue recogida en Hispamérica, X, 30 (1981): 123:130., Brevedad, Diversidad, Complicidad, Fractalidad, Fugacidad, Virtualidad de Lauro Zavala, Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco, México., “El boom de la minificción y otros materiales didácticos”, de Lauro Zavala, publicación del Centro de Investigación y difusión del minicuento, Quindio, Colombia (2008), “El microrrelato hispanoamericano. La formación de un género en el siglo XX, de Guillermo Siles, Ediciones Corregidor, Buenos Aires (2007) entre numerosas obras más, así como las numerosas antologías dedicadas al género como las de Raúl Brasca,”4 voces de la microficción Argentina”, Ediciones Desde las Gente, Buenos Aires (2009) o “Comitivas Invisibles”, de la misma editorial (2008), “Monoambientes". Microrrelatos del Noroeste Argentino” de Rogelio Ramos Signes, Ediciones Desde la Gente, Buenos Aires (2008), “En frasco chico. Antología de microrrelatos”, de Silvia Delucchi y Noemí Pendzik, Ediciones Colihue, Buenos Aires (2004), “Antología del cuento corto colombiano” de Rubén Darío Otálvaro Sepúlveda, Ed. Fondo Editorial de la Universidad de Córdoba, Colombia (2008) entre un número prácticamente imposible de catalogar. Sin embargo, en cualquier listado que se haga no se pueden desconocer los jalones que representan los escritos de Julio Torri, el indudable punto de inflexión que es la aparición de “Cuentos breves y extraordinarios” de Jorge Luís Borges y Adolfo Bioy casares y la irrupción de Augusto Monterroso cuyo microrrelato “El dinosaurio” fue el paradigma de la brevedad y ha generado tantos estudios, ensayos, comentarios y artículos que resulta quimérico poder leer todo, sin dejar de lado los artículos publicados en numerosas páginas de Internet, no admite discusiones acerca de la mencionada expansión del género.

2 “El microrrelato hispanoamericano. La formación de un género en el siglo XX". Guillermo Siles. Ed. Corregidor (2007) Pág. 9, 12.

3 Esto queda demostrado por un simple ejercicio. Si ponemos en uno de los buscadores más famosos la palabra “microrrelato”, nos mostrará inmediatamente alrededor de ochenta mil páginas referidas al tema y si la palabra por buscar es “minificción”, el número de sitios asciende a más de ciento veinte mil.

4 Internet "is causing poetry boom" - By Stephen Adams, Arts Correspondent Published: 3:51PM GMT 27 Feb 2009 http://www.telegraph.co.uk/culture/books/booknews/4863351/Internet-is-causing-poetry-boom.html

5 Literatura en Internet. ¿Qué encontramos en la WWW? Joaquín Mª Aguirre Romero – 1997 -
http://www.ucm.es/info/ especulo/numero6/lite_www.htm

6 "El minicuento, ese (des)generado". Violeta Rojo – Universidad Simón Bolívar – Caracas – Venezuela. 1996.
http://www.educoas.org/portal/bdigital/ contenido/rib/rib_1996/articulo3/index.aspx?culture=fr&navid=240
http://www.educoas.org/portal/bdigital/ contenido/rib/rib_1996/articulo3/minicuento.aspx?culture=fr&navid=240