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Cultura & Espectaculo Sábado 09 de febrero de 2019 
SEGUNDA Y ÚLTIMA PARTE

La difusión del microrrelato como fenómeno social
(Por Antonio Cruz*) Hace unos días publicamos la primera parte de este artículo gentilmente enviado por su autor a momarandu.com. El autor santiagueño, nos dice sobre el microrrelato: “Esta forma textual es casi con certeza la forma literaria por antonomasia del siglo XXI” (leer nota relacionada) y nos invita a seguir leyendo. Damos a conocer aquí la segunda y última parte de su artículo


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LA REALIDAD EN SANTIAGO DEL ESTERO
Si bien a lo largo de la historia literaria de Santiago del Estero hubo escritores que practicaron la brevedad, en los últimos años se ha puesto de manifiesto en nuestra provincia, como en todo el mundo, un crecimiento importante entre los cultores de la minificción.

Cuando realicé mis primeras investigaciones sobre el tema hace algunos años, tropecé con una sorprendente escasez de bibliografía acerca de los textos brevísimos y sus cultores en nuestra provincia.

Algunos escritores cultivaron de manera intuitiva y empírica las formas breves, pero se debe aceptar que lo hacían con el desconocimiento lógico de lo que, recién muchos años más tarde, sería reconocido como género independiente con características distintivas que lo delimitan y le dan identidad propia. La legitimación de la minificción como texto autónomo es más bien actual, lo que no obsta que podamos considerar como narrativa hiperbreve y a veces hasta minificción, muchos de los textos que fueron escritos desde los comienzos mismos de la literatura en Santiago del Estero.

A manera de somero repaso mencionamos los autores que se destacaron en este terreno. Los primeros escritos que pueden asociarse a esta particular forma escrituraria pertenecen al notable médico, filólogo, escritor e historiador Orestes Di Lullo, quien realizó una notable tarea de investigación y rescató desde la tradición oral leyendas, cuentos, fábulas y casi todo lo que se conoce como “saber popular” y los publica en su obra “El folklore de Santiago del Estero” editado en 1943. En dicha obra hay una gran cantidad de fragmentos que cumplen con las condiciones características de este tipo de textos1.

A finales de la década de los cuarenta publica su primer libro un escritor que habrá de dejar una impronta en la literatura santiagueña. Jorge Washington Ábalos, quien a pesar de haber nacido en La Plata, no puede ser considerado otra cosa que santiagueño. Ábalos, además de sus tareas de investigación en el ámbito científico, incursiona en la narrativa con numerosos libros entre los que se cuentan “Terciopelo”, “La viuda Negra”, “Shunko” y “Shalacos”. Estos dos últimos, si bien tienen la estructura de una novela, se caracterizan porque cada capítulo puede ser leído de manera independiente y constituyen fragmentos de inmenso valor literario2.

En el año 1953, se publica un trabajo de investigación de Agustín Chazarreta titulado “Tradiciones Santiagueñas”, en el que hay varios textos breves. Por desgracia, el único archivo que conserva la biblioteca 9 de julio es una fotocopia de la que solamente se pueden rescatar el nombre del autor y el año de edición. No hay registro de editorial ni otros datos que nos permitan citar con propiedad la obra.

A finales de la década de los sesenta y principio de los setenta se conocen los primeros escritos de Vicente Oddo, médico, poeta, narrador e historiador, quien en 1995 habría de publicar sus “Insignificancias”, demostrativos de su faz creadora en el plano de 1a ficción; Es muy probable que Oddo, quién falleció recientemente, no haya conocido exactamente las normas académicas que caracterizan la minificción, pero nadie puede dudar de que sus textos se corresponden en un todo con la misma3.

A fines de la década de los 60 y principios de los 70 aparece en el concierto de las letras provincianas la escritora y artista Graciela Alicia López (Doña Shalu) quien en 1971 publica su libro “Kilómetro mil ciento treinta y siete”4. Por su parte, Adrián Giménez Prado, publica en el año 1985 su libro “Inventario en blanco y negro” Dicha obra es un conjunto de relatos, algunos de cuales pueden ser considerados microrrelatos, ya que guardan exacta simetría con lo que actualmente se denomina minificción5. Contemporáneamente a Giménez Prado, escribe cuentos breves el autor Julio Carreras. En algunas de las ediciones de la mítica revista “Puro Cuento”, se publicaron microrrelatos de su autoría.

Hacia fines de los 80 y durante todos los 90 se produce un notable incremento en la escritura de narrativa breve y ultrabreve en nuestra provincia con nombres como Alberto Tasso6, Ricardo Aznárez, Adriana del Vitto7, Dante Cayetano Fiorentino, Raúl Lima8, Juan Manuel Aragón (h)9, Mónica Maud10, Alicia Fernández de Polido11, Durval García, Aurora Reyes Zurita, Jorge Rosemberg, Susana Lares12 y Guillermo Dargoltz entre otros muchos.

Pero, en consonancia con los nuevos tiempos, es en el mundo virtual de Internet donde los autores santiagueños se manifiestan con más fervor. Ese boom de los últimos años con la irrupción de autores jóvenes y no tanto en numerosos sitios de Internet ha traído aparejado, no solamente, un notorio incremento en el número de autores que se dedican al género sino también (como resultado natural del mismo) un marcado crecimiento en la lectura y una insoslayable presencia en redes sociales cuyo paradigma es Facebook.

Considero que los principales motivos de este fenómeno están relacionados de manera directa con algunas consideraciones ya vertidas. En nuestra provincia muchos autores (entre ellos los que escriben microrrelatos) tienen problemas para publicar, debido a los costos generalmente gravosos para la mayoría y a la escasez de oferta en lo que a industria editorial se refiere. Internet, como circuito alternativo, se ha transformado en una herramienta sumamente valiosa para la difusión del género. Hasta hace pocos años, tan sólo aquellos pocos autores que podían enfrentar la edición de sus libros con dineros de su propio peculio o algunos que tenían acceso a páginas culturales de diarios y alguna que otra revista cultural (verdaderos fanzines que aparecen y desaparecen con una velocidad sorprendente, ya que la escasa demanda les impide mantenerse en el mercado) estaban en condiciones de hacer conocer su producción literaria. En este punto es menester aclarar que la ayuda oficial para la edición de libros está bastante acotada, lo que dificulta su difusión y su conocimiento por parte del público.

Por otro lado la facilidad para hacer conocer nuestros textos de manera rápida a una inmensa cantidad de lectores virtuales a través, primero de páginas Web de bajo costo de mantenimiento y posteriormente el increíble espacio generado por el advenimiento de sitios gratuitos como los blogs y bitácoras permitió que en poco tiempo los cultores de los textos breves crecieran en proporciones inesperadas, ya que ahora existe la posibilidad de realizar trabajos literarios sin auspicios corporativos. En esto, Santiago del Estero no es una isla sino que la literatura provinciana se comporta como en el resto del mundo.

Si bien es cierto que algunos escritores ya reconocidos han logrado ganarse un lugar en la red, lo que resulta curioso es el boom desatado por la escritura de microrrelatos por parte de muchas personas, desconocidas en su faceta de escritor y que han encontrado en este espacio la posibilidad de darse a conocer. Los sitios dedicados a los textos literarios y especialmente los dedicados a la poesía y la minificción aumentan día a día generando un crecimiento de este tipo de lectura. No obstante es importante recalcar que, de ninguna manera, este despertar explosivo del microrrelato en la web representa una contracultura aunque se parezca mucho a un nuevo movimiento cultural.

Cuando realizamos las primeras investigaciones acerca del impacto de Internet en el desarrollo de la minificción (hace alrededor de dos años y como resultado de las cuales se publicó la Primera Antología comentada de microrrelato en Santiago del Estero)13, los sitios que se administran desde Santiago del Estero no eran demasiados; pero a medida que la propia red sirve como punto de encuentro dichos sitios han comenzado a multiplicarse de manera increíble.

Esto ha devenido no solamente en un progresivo aumento de la difusión sino que ha marcado nuevas formas de comportamiento grupales, ya que grupos que figuran en la red han comenzado a generar espacios de discusión en bibliotecas, bares y otros lugares afines y en sentido opuesto, grupos de lectura tradicional (reuniones o tertulias literarias, agrupaciones, asociaciones, etc.) se han visto en la necesidad de crear sus espacios virtuales para no perder el tren.

Grupos como El Fiordo, la Jeta Literaria y otros de similares características por un lado y un insoslayable crecimiento del número de blogs personales por el otro, han permitido que cada día se escriba más y se lea más.

Resulta llamativo que la inmensa mayoría de los autores que he podido descubrir en estos meses son jóvenes, aunque no faltan hombres y mujeres de mediana edad y hasta adultos mayores que han encontrado en Internet la posibilidad de publicar lo que escriben haciendo renacer la esperanza de que sus textos habrán de ser leídos por numerosos individuos, cosa que hasta hace tres o cuatro años era muy difícil.

La otra cosa sobre la que me gustaría llamar la atención es acerca de que la mayoría de los autores que publican en sitios de Internet (algunas personales, algunas colectivas, otras con forma de revistas virtuales) no escriben solamente por una moda o por un acto catártico, sino que han encontrado un modo de dedicar algunas de las horas de su vida a la producción literaria seria y en muchos casos valiosa.

Con la seguridad de que todavía queda mucho por recorrer y de que cualquier lista acerca de autores es injusta, ya que la aparición de nuevos espacios dedicados a publicar textos brevísimos en Internet, gestados y administrados desde nuestra provincia, es permanente, quiero mencionar en una breve enumeración a algunos de los autores que cultivan el microrrelato y publican a través de la Web.

Claudio Rojo Cesca, cuyos textos son de excelente calidad, Belén Cianferoni Figueroa (que administra su propio blog y que ya fue antologada para ediciones en papel) María Fabiana Calderari, con su blog “Brisa de Letras”, María Pía Danielsen con su espacio “El hueco detrás de las palabras”, Andrés Navarro (estos tres últimos autores fueron distinguidos hace poco tiempo en el certamen literario del diario local El liberal), José Cesca, con “Sus cortas para no aburrir”, Francisco Avendaño Rímini (administrador de los blogs “Aliteraciones del Norte” y “El barro que asfixia esta anguila”), Naty Laini que publica en su blog “Tren de abismo”, Diana Beláustegui, con su “blog de escarcha”, Juan Manuel Aragón, con su blog personal, Walter Ortiz Vieyra, con el espacio denominado “El conde Ortiz Vieyra”, Néstor Mendoza, Pablo Albornoz, Verónica Pizzella, Luis María Rojas, entre otros. También debe mencionarse la aparición de espacios virtuales colectivos, como en el caso de la “Jeta Literaria”, “En los esteros”, dedicado con exclusividad al microrrelato y que si bien se administra desde Santiago del Estero publica textos de diversos autores del Noroeste Argentino (NOA) y “Mi unicornio”, sitio virtual que es una prolongación de un programa radial que abarca el quehacer literario de nuestra provincia y que es administrado por Heraldo Pastor.

Con la seguridad de que Internet ha despertado cierta “fiebre” en la producción y en la difusión de microrrelatos, podemos sostener las perspectivas futuras del microrrelato en Santiago del estero son, al parecer, muy promisorias y seguramente en la medida en que haya una divulgación más amplia, se podrán conocer trabajos que, sin duda alguna, merecen ser tenidos en cuenta. Ojalá este modesto estudio sirva para que en el futuro este género literario que tiene muchos adeptos en nuestra provincia pueda tomar el vuelo necesario para imponerse, tal como expresa Lauro Zavala, como “Género literario por excelencia en el tercer milenio”.

* ACERCA DEL AUTOR
ANTONIO CRUZ

Médico, escritor, periodista e investigador santiagueño. Publicó numerosos libros de poesía y cuento. Recibió numerosas distinciones a nivel nacional e internacional y ha publicado artículos de opinión en medios gráficos y virtuales de diversos países.

Sus escritos han sido traducidos al portugués, al inglés y al italiano; además integra numerosas antologías y ha dictado conferencias y charlas sobre diferentes aspectos de la literatura. Ha sido jurado en varios concursos y certámenes literarios y ha publicado textos de creación literaria y artículos de opinión en revistas culturales gráficas y virtuales de varios países. Ha brindado recitales poéticos en diferentes ciudades de Argentina y América. Su obra ha sido difundida por medios periodísticos de Argentina, Brasil, México, Chile, Venezuela y en numerosos sitios de Internet. Ha incursionado en diferentes estilos poéticos (haiku, soneto, décima, métrica libre) y narrativos, aunque en los últimos años ha dedicado especialmente al microrrelato.

En el Congreso Internacional de Minificción que se realizó en Colombia en octubre de 2010 fue seleccionado junto a otros treinta y dos autores de todo el mundo para integrar la antología “Los comprimidos memorables del siglo XXI”. Reside actualmente en Santiago del Estero, República Argentina.

REFERENCIAS: 1 - “El folclore de Santiago del Estero – Orestes Di Lullo – Universidad Nacional de Tucumán – Departamento de investigaciones regionales, Instituto de historia, lingüística y folklore - Tucumán (1943) / 2 - "Shalacos" – Jorge Washington Ábalos – Quinta edición – Ed. Losada –Buenos Aires (1972) / 3 - “Insignificancias” – Vicente Oddo – Ed. Tincu – Santiago del Estero (1995) / 4 - Kilómetro mil ciento treinta y siete – Graciela Alicia López – Editorial Americalee – Buenos Aires (1971) / 5 - Inventario en blanco y negro – Adrián Giménez Prado – Ediciones María Adela Agudo – Editorial Herca – Santiago del Estero (1985) / 6 - “Dibujos al carbón” Alberto Tasso, Ed. Barco, 1996 / 7 - “Sexto sentido”, Adriana Del Vitto, Ed. del autor, Santiago del estero, 1998 / 8 - “Cuentos pendientes” (más o menos breves, breves y brevísimos), Raúl y Martha Lima, Buenos Aires, Ed. Dunken, 2005 / 9 - “Platita”, Juan Manuel Aragón, Ed. del autor, Santiago del Estero, 1999 / 10 - “Yo sacrílega”, Mónica Maud, 1° ed., Buenos Aires, Editorial Dunken 2006 / 11 - “La señal. Historias mínimas”. Alicia Fernández de Polido, Ed. del autor, Santiago del Estero, 2007 / 12 - “Y ahora… ¿qué? Microrrelatos y cuentos breves, Susana Lares, Ed. del autor, Santiago del Estero, 2009 / 13 - “El microrrelato en Santiago del Estero”, Cruz Antonio, Ed. del autor, Santiago del Estero, 2008.