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Opinion Corrientes Domingo 23 de abril de 2017 
El culto a la personalidad
( Por Jorge Eduardo Simonetti(. Nos enteramos por el tuit de Cristina Kirchner.- Los investigadores del Conicet Julián Petrulevicius y Pedro Gutierrez la visitaron en su reducto del Instituto Patria, para comunicarle un homenaje de la ciencia argentina, o de parte de ella.-

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Le llevaron el cuadro de un insecto que decidieron denominar científicamente “Argentinala Cristinae”, que la ex mandataria exhibió orgullosamente en la foto difundida a través de la red social.- Emocionada, tuiteó: “no sé porque, pero las libélulas siempre me parecieron mágicas y etéreas, como hadas", tal vez sin darse cuenta que el insecto que lleva su nombre es un fósil, y que hace 325 millones de años ya no integra el mundo de los vivos.-

Tengo por seguro que los científicos argentinos no repararon en que la “record women” de las cadenas oficiales hubiera merecido que se rebautizara, con la misma especie “Cristinae”, el nombre científico de la “cotorra argentina” (Myiopsitta monachus), lo que le hubiera servido para que el homenaje se hiciera a través de un especie no extinta.-

Los visitantes también le comunicaron que otros fósiles descubiertos, fueron bautizados con denominaciones científicas que guardan relación con su ideología política: “Tupacsala niunamenos” y “kirchnerala treintamil son”.-

Cómo si ello no bastara, otros cuatro científicos del Conicet encontraron arrumbado en la estantería de un museo, un fósil de una especie de ñandú.- ¿A que no saben cómo decidieron llamarlo? Sí, acertaron: “Opisthodactylus Kirchneri”, en homenaje al ex presidente Néstor Kirchner.-

Tal parece que los sesudos investigadores no repararon que el Conicet es un organismo del estado argentino, sostenido a través del presupuesto nacional, al que aportamos todos los argentinos sin distinción de ideologías o pertenencias partidarias, para el pago de los sueldos de los generosos y ocurrentes inventores de denominaciones científicas.-

Cabe la posibilidad que la “feliz” iniciativa se extienda, y sigan bautizando o rebautizando fósiles o animales vivos, con nuevos nombres científicos como “devolviendus laplatorum”, “cajafuertae kirchneri”, “conventruchus bolsorum ochomillones son”, “pesadillarius compartidaes” o, porque no, “pycomodorus unoenfondus”.-

Claro que, como corresponde a un organismo que es de todos, la cuestión puede suscitar el reclamo de los políticos de otros sectores para recibir un trato igualitario, compartiendo cartelera científica en los fósiles del Conicet, como “mauricius oligarcorum”, “massapanis camaleonicus”, “lilitarum denuncialis”, y sigue la lista.-

Lo expuesto en los dos últimos párrafos tiene un sentido jocoso, cualquier parecido con la realidad es pura casualidad.-

El culto a la personalidad es un mal que ha nacido con los tiempos.- Allí donde hubo un megalómano con poder, la adoración estuvo presente.- Desde el emperador Octavio Augusto en época romana, hasta el Rey Sol de Francia Luis XIV, pasando por el emperador Gengis Khan.- Desde el generalísimo Franco en España hasta Adolfo Hitler en Alemania, pasando por José Stalin en la Unión Soviética.- Desde la dinastía de los “Kim” en Corea del Norte, pasando por tantos países del Oriente con reyezuelos, dictadores o autoritarios al mando.- Desde Perón y Eva Perón en Latinoamérica hasta los Kirchner en Argentina, pasando por Chavez en Venezuela.-

La cuestión es sociológicamente simple: el líder se convierte en un “semidios”, se mimetiza con el estado, está por encima de las instituciones, la devoción y la adulación a la persona del caudillo resultan de la masa seguidora, el resto son enemigos y traidores a la causa.- Si el líder deja de gobernar, el país sería ingobernable.- El nombre y los símbolos del megalómano invaden por doquier los edificios públicos, caminos, escuelas, plazas, etc.- Cómo las calles, las plazas, los estadios, los centros culturales, no fueron suficientes, ahora vamos por los fósiles

Esto es lo que le ha sucedido al país en los tres primeros lustros del siglo XXI, un populismo casi herbívoro que termina por desarrollar un culto a la personalidad propio de los regímenes autoritarios o absolutistas.-

El dictador dominicano Rafael Trujillo es autor de la conocida frase “dios en el cielo, Trujillo en la tierra”, para colocarse en el lugar de “semidios”.- No es casualidad el parecido de aquella frase de Cristina: “hay que temerle a Dios y también un poquito a mi”.-

Hace unos años, un sitio web se puso en la tarea de relevar los lugares públicos que fueron bautizados o rebautizados con el nombre de Néstor Kirchner.- Hasta dónde sé, superaron los doscientos, entre calles, avenidas, rutas, plazas, rotondas, monumentos, terminales de ómnibus, estadios, centros culturales, auditorios, escuelas, oficinas públicas, hasta una comisaría, un canódromo, una pileta climatizada y una línea de colectivos.- Recordar, también, el faraónico centro cultural “Néstor Kirchner” en la Ciudad Autónoma.-

Lo novedoso en este bendito país es que, aún después del gobierno de los Kirchner, todavía se sigue practicando este culto a la personalidad de los santacruceños, aunque ahora de manera original, pues ya no son lugares físicos los nominados, sino los pobres animalillos y fósiles que tuvieron vida hace millones de años.- A todo esto: ¿el Conicet es sostenido con dinero del estado o con aportes de una parcialidad política?

Y en ese contexto de adulación sin límites, es novedoso en Argentina ver que lo encabezan dos sectores que se supone tienen una preparación cultural superior a la media, como son los artistas y los científicos, que parecen no saber diferenciar que es el estado argentino, y no el mandamás de turno, el que financia generosamente sus películas y obras artísticas (recordar los millonarios egresos para Andrea del Boca), como también las investigaciones científicas y los sueldos.-

El culto a la personalidad es el veneno social más poderoso y disociador, inadmisible en cualquier sistema de gobierno con instituciones serias, especialmente en la república.-

Es más, hasta el comunismo soviético lo ha denostado luego de la muerte de José Stalin.- Se dice que es su sucesor, Nikita Kruschev, el creador del término en su discurso al XX Congreso del PCUS.- Dice el diccionario soviético de Filosofía, que el culto a la personalidad es la “ciega inclinación ante la autoridad de algún personaje, ponderación excesiva de sus méritos reales, conversión del nombre de una personalidad histórica en un fetiche”.- El ensalzamiento a la persona del líder es al populismo lo que el funcionamiento de las instituciones a la democracia

El ensalzamiento a la persona del líder es al populismo lo que el funcionamiento de las instituciones a la democracia.- El gobernante populista no sólo es dueño de la palabra sino también del mensaje.- “Vox populi, vox dei”, dios se encarna en el pueblo, y el que interpreta la voz popular es el líder, quien define las verdades indiscutibles desde el pedestal de su histrionismo.-

Creo que con la denominación de los fósiles mencionados, los argentinos seguimos abriendo surcos en el camino de los logros científicos, no tanto por su valor intrínseco sino por su originalidad inigualable.-

Todo ello nos lleva a pensar que si los hombres de ciencia entran en tamaña y patética confusión de roles, a la postre terminamos siendo los ciudadanos comunes los que tenemos que cuidar las instituciones, velar por la cordura, proveer a la visión objetiva de las cosas.-

Los insectos no pueden gestionar ante el Registro Civil, o ante el Conicet, el cambio de semejantes nombres, ya no existen, son fósiles.- Ejercitemos su defensa nosotros, los ciudadanos, para que la ciencia argentina no termine extraviando su misión en el laberinto de la adulación vulgar.