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Opinion Corrientes Lunes 29 de octubre de 2017 
Maldonado y las elecciones
( Por Jorge Eduardo Simonetti).Describo como “efecto Atocha” a aquél producido por un evento dramático e inesperado con capacidad intrínseca de producir un cambio en la voluntad electoral.-

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El salario de los miedos
El 11 de marzo de 2004, la estación de trenes de Atocha, en Madrid, fue el epicentro de un sangriento atentado terrorista con bombas, que costó la vida de 193 personas.-

No fue un atentado más, sus consecuencias políticas serían directas e inmediatas.- Tres días más tarde, el pueblo español concurriría a las urnas para votar al sucesor del Presidente del gobierno español José María Aznar, del Partido Popular.-

Con todas las encuestas en favor del candidato continuista, Mariano Rajoy, la masacre de Atocha cambió totalmente el humor del electorado, que relacionó directamente el mismo con el apoyo del gobierno del Partido Popular a la invasión estadounidense a Irak.-

De tal modo, el 14 de marzo los españoles dieron una vuelta de campana y le dieron el triunfo al candidato opositor, José Luis Rodríguez Zapatero, del PSOE, que hasta hacía unos días no tenía posibilidades.-

En su campaña para las Paso del 13 agosto de 2017, Cristina puso el acento en las críticas al gobierno de Macri por las cuestiones económicas y sociales, que supuestamente habrían incrementado la pobreza y la marginalidad.- Los resultados obtenidos no fueron del todo halagüeños para la ex Presidenta, porque había perdido en casi todo el país, ganando por mínima diferencia en su bastión: la Provincia de Buenos Aires.-

Para ese entones, Santiago Maldonado llevaba varios días sin ser hallado, luego de un cruce, a orillas del Río Chubut, entre la gendarmería y el RAM (Resistencia Ancestral Mapuche), responsable de varios actos de violencia en Argentina y Chile.-

Faltaban más de dos meses para las generales, y era necesario cambiar de cuajo la estrategia kirchnerista que apuntaba a un estrepitoso fracaso.- ¡Eureka! Un golpe de timón para convertir a Santiago Maldonado en el Atocha de Macri.-

El caso Maldonado se constituiría en el eje principal de la campaña cristinista para las elecciones generales del 22 de octubre, con el objetivo declarado de identificar al gobierno nacional con la dictadura y a Santiago con la figura del detenido desaparecido.- Así pensaban torcer la previsible derrota, con la utilización de un joven muerto como bandera política.-

Las dictaduras necesitan matar para reinar, la democracia encapuchada, los lúmpenes políticos, requieren de muertos para utilizarlos como bandera de caos, sin ellos no tienen propuestas ni contenido ideológico y político.- En ellos se montó Cristina, pensando que la llevarían cómodamente a un cambio de raíz del humor electoral.-

Era necesario y conveniente mantener a Maldonado en condición de “desaparecido”, para que el imaginario lo convirtiera en la figura del “detenido desaparecido” de triste fama en la larga noche de la dictadura asesina.-

A partir de allí, caos, tomas violentas, capuchas, palos, pintadas, destrucción de la propiedad pública y privada, misas que vieron a una Cristina compungida con un cartel en la mano, el escenario ideal para un kirchnerismo al que no le quedaba otro camino que el de la marginalidad política.-

La estrategia no es nueva.- El kirchnerismo fue pródigo en sobreactuaciones, cuando no en invenciones inverosímiles, sobre hechos supuestos o reales que conducirían al resultado que buscaban: cualquier desaparecido es un “detenido desaparecido” y cualquier gobierno que no sea el de ellos es una “dictadura”.-

De allí que, el “Macri basura, vos sos la dictadura” o el “Maldonado, detenido desaparecido”, formaron parte de la construcción de un nuevo relato, ese que los convertiría en la “resistencia” a una dictadura con desaparecidos.- Era su única forma de subsistencia política.-

Subestimando la inteligencia de la sociedad, creyeron que con multiplicar la exposición de un caso todavía sin resolución definitiva, lograrían una sensibilización parecida a la de los desgraciados sucesos de los años setenta.-

La mejor manera que un camello pase inadvertido paseando por la Avenida 9 de Julio es llenarla de camellos, la forma más efectiva de quitarle dramaticidad a los verdaderos hechos dramáticos es afirmar que todos los hechos son dramáticos, el argumento ideal para relativizar una dictadura es afirmar que todo gobierno no propio es una dictadura.-

Pero Macri no es Videla, la democracia no es el paralelo de un gobierno militar violento, el estado argentino de hoy no encubrió sino colocó todos sus recursos institucionales y materiales en la investigación y el esclarecimiento, los pañuelos blancos de ayer no se corresponden con las capuchas y los palos de hoy, la justicia ya no tiene jueces como Zaffaroni sino magistrados como Gustavo LLeral.-

La aparición sin vida del joven artesano, sin signos de violencia en su cuerpo, terminó por derrumbar la estrategia kirchnerista a cuatro días de las elecciones.- “Vamos a hacer quilombo, vamos a romper todo, así nos tendrán miedo”, convocaba por las redes una desesperada militante apenas enterada del encuentro del cadáver.-

Ya era tarde, faltaba poco para el acto comicial dónde se irían a elegir legisladores nacionales, se advertía en el aire que la gente “no había mordido el anzuelo”, resultaba más que evidente que la estrategia del “Atocha argentino” le había salido en contra.-

Los argentinos aprendieron la lección, advierten la impostura de quien pasa de una conducta de petulancia e incomunicación con la prensa, a entrevistas dicharacheras y reparto indiscriminado de sonrisas

Es que no advirtieron, en su ceguera política, que al cambiar el eje de campaña, trajeron al presente la memoria de las desventuras más terribles del pasado, actualizaron el temor en un pueblo que no quiere ya convivir con la violencia, el caos, la muerte, no quiere guerrilleros que se arroguen el derecho de matar en nombre de una pretendida “ideología”, ni gobiernos que instalen la tortura, la desaparición forzada y la muerte sin juicio previo, como modo de enfrentarlos.-

Y perdieron la elección, la sociedad actualizó sus peores miedos.- Cristina representaba a los sectores dónde la violencia seguía agazapada, los lúmpenes que se manejan en los márgenes del sistema, moviéndose a los bandazos entre la protesta y el caos, las banderas y las bombas molotov.-

El Frente para la Victoria está desapareciendo como sello, Unidad ciudadana es la denominación de una agrupación política que reúne al kirchnerismo residual, cada vez más cerca de convertirse en una fuerza provincial que en una opción presidencial para 2019.-

En su cesarismo patológico, Cristina se equivoca si cree que los resultados electorales le colocaron la charretera de “jefa de la oposición”, como dijo.- Así como le asignaron a D’Elía la cualidad de “piantavotos”, temo que Cristina será en el Congreso la “piantalegisladores” que no sean de su riñón.-

Quisieron causar el efecto “Atocha” y el tiro le salió por la culata, porque los violentos, cualesquiera sean sus razones o su justificación, tienen harta a una sociedad que desea la paz por encima de todo valor social.- Más aún cuando los que se valieron de la política para engrosar sus patrimonios, son los que atizan los odios y las falsas consignas.-