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Opinion Corrientes Jueves 09 de agosto de 2018 
CAUSA REPRESIÓN EN VIRASORO
Que nada empañe lo logrado
(Por Noemí Acuña) Ha sido un largo y sinuoso camino el que hemos recorrido para llegar al esperado y tristemente demorado juicio conocido como Juicio Las Marías, delitos de lesa humanidad, y aquí estamos, como acostumbro a decir con la dignidad intacta, la memoria viva y la esperanza de lograr algo de justicia

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No voy a reiterar lo ya conocido, sí decir que a pesar del abandono institucional que han tenido las victimas de Virasoro, sus familiares y la propia investigación de estos delitos, hemos podido gracias a la construcción de una gran fuerza colectiva que nos dio el coraje para seguir la lucha, lograr que el juicio se realice.

Aunque nos quede un sabor amargo por esa triste foto de un juicio militarizado, que no logró atemorizar a las víctimas y testigos, ya que pudimos cumplir con el objetivo de relatar lo vivido durante la represión, detención, secuestro y desaparición de trabajadores vinculados laboralmente a la empresa Las Marías de los hermanos Navajas Artaza y que eran parte de las comisiones directivas de los sindicatos de industria de la alimentación (STIA) y de trabajadores rurales (FATRE).

Lo allí relatado dejó claro la existencia de una asociación ilícita que tenía como objeto atentar contra aquellos trabajadores que se atrevieron a enfrentarse al poder de la empresa para reclamar por condiciones dignas de trabajo y el respeto a las leyes laborales vigentes.

Dicha asociación tenia al menos tres patas, una la empresarial, dado que el listado de las victimas fue realizado por los hermanos Navajas Artaza, en particular por don Adolfo Navajas, quienes reiteró estaban enfrentados con los sindicatos.

La otra pata era la intervención militar en manos del Capitán Sacco, quien conducía los grupos de tareas que detenían, secuestraban y desparecieron a las víctimas, corroborado esto en el testimonio del oficial de policía Ramírez que dijo “había grupos compuestos por las cuatros fuerzas, Gendarmería, Prefectura, el Ejército y la Policía Local, que hacían operativos siempre de noche”, al ser preguntado para qué eran los operativos dijo: “Para chupar gente”. También confirmo que el vivac, acampaba en terrenos de la estancia Villa Corina.

Y la tercera pata era el intendente de Facto Héctor Torres Queirel.

Por lo dicho, reitero NO DEJEMOS QUE NADA EMPAÑE NUESTRO LOGRO, han tratado de callarnos, han hecho todo y más para silenciar y ocultar estos delitos y sus responsables, y sin embargo, hoy, el juicio se lleva adelante y tenemos en el banquillo de los acusados a uno de los responsables, nada menos que el ex militar e intendente de facto Héctor Torres Queirel.

Estoy absolutamente segura de que ninguno de los personajes integrantes de esa asociación ilícita para la comisión de delitos de lesa humanidad hubiera imaginado que tendríamos la fuerza y el coraje para lograr que sean juzgados.

Próximamente serán los alegatos y luego la sentencia, y el momento histórico para que los jueces Lucrecia Rojas de Badaro, Víctor Alonso y Fermín Ceroleni, nos demuestren que no son parte del andamiaje judicial, político y económico que existió para lograr la impunidad e estos delitos, y que hicieron que hoy no estén los demás responsables sentados en el banquillo de los acusados, hecho que lamentamos profundamente.

Para terminar quiero relatar una anécdota de mi padre, que ya la hice luego de su fallecimiento. Él se encontraba internado en el Hospital de Concepción del Uruguay de Entre Ríos, el último día de su vida estaba muy delicado, tenía pocas fuerzas, y gracias a la generosidad de mis hermanos me quedé con él esa noche, su última noche, hablamos de la política, de la vida, de cosas que debía de hacer cuando él partiera, sobre todo de la continuidad de encontrar reparación y justicia, era ya el 16 de enero, su cumpleaños, sostuve su mano todo el tiempo, espero eso le haya dado fuerza para partir.

De madrugada vino una joven enfermera, debía colocarle un suero y no encontraba sus venas, estaba muy nerviosa, no quería hacerle daño, yo le pedí que lo dejara y me dijo: “Debo hacerlo sino me retan”, vuelvo en un rato lo dejo descansar un poquito, cuando volvió, seguía nerviosa y papá le preguntó su nombre, de su familia, así como para tranquilizarla, ella reía, entonces él preguntó:¿Hay sindicatos aquí?, ella dijo: "Sí, está ATE y UPCN". Él dijo: ¿Estás afiliada?, ella rió y dijo: "Noo, ya sabe como son algunos sindicatos, ¿vio? Y el contestó: "Mirá, hay sindicatos, unos más combativos que otros, pero deberías de elegir uno y afiliarte, porque ¡solamente los sindicatos defienden a los trabajadores!". Ella rió y le dijo:“¡Usted habrá sido bravo!". Y él dijo: "Nooo, solamente un luchador". La enfermera se fue sin ponerle el suero, no la volví a ver, mi padre falleció ese día.

Hasta el último aliento de vida, mi padre hizo lo que creía que había que hacer con la convicción de siempre generar conciencia de clase y promover la lucha, me enorgullezco profundamente de ese viejo, de habernos dejado ese legado.

Estoy segura que sus compañeros eran igual a mi padre, a esa gente se dedicaron a perseguir secuestrar, torturar y desaparecer.

Cuando nosotros contemos la historia de nuestros viejos, nuestros compañeros, nuestros hermanos, nuestros esposos, contaremos estas historias, con orgullo con la frente en alto.

Los hijos de los y herederos de los Navajas, de los Sacos, de los Torrez Queirel tendrán que contar que ellos fueron genocidas, que torturaron, mataron, reprimieron y, probablemente, también estén orgullosos.

Esta, sin dudam es una lucha de clase y, por supuesto, estoy profundamente orgullosa de pertenecer a la clase que mi padre cuidó, quiso y lucho por ella.