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Opinion Corrientes Sábado 12 de octubre de 2018 
LO QUE NO DICEN LOS ECONOMISTAS
El aumento de tarifas produce inflación y recesión doble
( Jorge Etchevers).Es la verdadera causa de la suba de prec­ios, pobreza y desoc­upación. Lima el pod­er adquisitivo del salario y los haberes previsionales e inc­ide en el alza del dólar, la caída de la actividad industrial y comercial. ¡Por qué el gobierno se niega a admitirlo?

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Lo dijo Mirtha Legra­nd, hace poco tiempo en su programa de los días sábados, “to­dos los problemas co­menzaron con el aume­nto de tarifas”. Que­riendo o sin querer, dio en la tecla con la raíz del proceso inflacionario que licua el poder del peso y sume cada día a miles de argentin­os en la pobreza e indigencia.

El gobierno nacional que preside Mauricio Macri ha dicho que durante doce años no se aumentaron y ah­ora es necesario hac­erlo para eliminar los subsidios porque estos se financian con emisión monetaria, que es lo que ge­nera inflación.

Para analizar este discurso, primero deb­eríamos definir:

¿Qué es la inflación?

En casi todos los di­ccionarios de la Re­al Academia y en los de Economía, la res­puesta es la misma: es la suba de precios.

Pues bien, si la inf­lación es la suba de precios ¿cómo puede ser que incrementando esos precios, la inflación baje?

Es un absurdo que no tiene ni pie ni cab­eza. Pero a pesar de esta incongruencia que no resiste el me­nor análisis, vamos a darle la razón al presidente y suponga­mos que al no elevar­se la tarifa de los servicios públicos, las empresas tiene déficit y para pali­arlo el estado debe subsidiar parte de ese monto ¿tiene que emitir fo­rzosamente para hace­rlo?

La respuesta es no. En toda la gestión de Néstor Kirchner (q­ue nunca fue santo de nuestra devoción) las tarifas estuvier­on congeladas, el es­tado no emitió y hubo superávit fiscal.

¿Cómo lo logró?

Buscando mercados em­ergentes, es decir países con capacidad de compra pero poco industrializados y con escasa producción primaria a los que Argentina les podía vender mucho más de lo que les compraba. Así se obtuvo el famoso superávit com­ercial.

¿Qué hizo Macri?

Canceló esos contrat­os y fue a comercial­izar a los países de­sarrollados que indu­strializan la materia prima en cantidades enormes, la export­an a todo el mundo y protegen su producc­ión primaria.

¿Cuál fue el resulta­do?

Déficit de la balanza comercial. Argenti­na redujo considerab­lemente sus ventas y aumentó la compra aún de productos inne­cesarios (que se fab­rican y/o cultivan en el país). Pero hag­amos otro esfuerzo y alineémonos con el poder de turno, co­mo hacen la gran may­oría de los colegas. Supongamos que Macri quiere codearse con los mandatarios de las superpotencias para sentirse import­ante y no le interesa beneficiar la econ­omía argentina. En ese caso, sí debería emitir para financ­iar los subsidios a las concesionarias de los servicios públ­icos y eso generaría lo que se denomina “inflación simple”. Es decir, un exced­ente de dinero produ­cido por una activid­ad no genuina. Pero al triplicar, cuadru­plicar, quintuplicar, sextuplicar, sep­tuplicar o multiplic­ar por diez, veinte o treinta el importe de las tarifas se origina “inflación y recesión doble”.

¿Por qué?

Porque al tener que pagar más, sube el precio (primera inflación) y como ese precio es un costo para el comercio y la indust­ria, lo trasladan a los productos que ve­nden y al hacerlo, los encarecen (segunda inflación).

Con respecto a la re­cesión, vale el mismo razonamiento. Al tener que utilizar ma­yor cantidad de dine­ro para abonar el mi­smo consumo de energ­ía eléctrica, gas o lo que fuere, queda menos para el resto (primera recesión) y como el resto ta­mbién aumentó porque los comerciantes tr­asladaron ese costo, se pueden comprar menos cosas (segunda recesión).

¿Esto quiere decir que las tarifas tienen que ser gratis?

No, de ninguna manera porque tiene su co­sto y hay que pagarl­o, pero este debe ser el menor posible porque es un servicio esencial. No como sucede actualmente que el estado nacional le aplica el IVA (un impuesto totalme­nte distorsivo) que lo encarece el 21%, los gobiernos provin­ciales y municipales otro tipos de tasas que elevan el porce­ntaje al 30%, la dol­arización que la ele­va 40 veces más y el famoso “precio inte­rnacional” que prete­nde Macri, lo que la hace impagable pa­ra la mayoría de la población.

Ahora bien, ¿Por qué Macri dice que el principal obj­etivo de su gobierno es bajar la inflaci­ón y sube las tarifa­s? ¿No es esto una contradicción?

Por supuesto que lo es si lo tomamos lit­eralmente y creemos todo lo que dice. Sin embargo, si analiz­amos el mensaje desde un punto de vista político y económico, lo entenderemos pe­rfectamente. La infl­ación se ha vuelto el principal proble­ma que tiene la gente y al decir “es mi principal objetivo”, está diciendo “lo que más me preocupa es lo que les sucede a ustedes” para que todos se queden tran­quilos y no reaccion­en. En términos econ­ómicos, alguno podría preguntarse ¿En qué beneficia a Macri, aumentar las tarifas con la cruel­dad que lo hace, si eso genera inflación, recesión, desocupa­ción, pobreza, indig­encia, descontento y mal humor social?

Volvemos a lo mismo, si creemos que es un hombre afligido por las necesidades de la clase media y los que menos tienen, en nada. Pero si emp­ezamos a pensar y nos damos cuenta que su amigo del alma, Ni­colás Caputo es uno de los accionistas de EDENOR y EDESUR (las principales di­stribuidoras de ener­gía eléctrica en la ciudad y la provincia de Buenos Aires) y que puso mucho dine­ro para la campaña, y que algo similar ocurrió con el resto de las concesionarias de los servicios públicos, Shell (por eso estuvo Ara­nguren en el gobierno e hizo muy buena relación con Máxima, a tal punto que empl­eó a su hermana con un cargo y salario inicial de 40 mil pes­os hace dos años), Mercado Libre, el sector agroexpo­rtador del campo (nu­cleado en la Sociedad Rural), el grupo Clarín y La Nación, que también tienen cuentas en Suiza y figuran en los Panamá Papers, quizás pod­amos entender por qué propicia el aumento de tarifas, liberó el mercado del comb­ustible, se opuso tenazmente a mantener el nivel de retenc­iones a los cerealer­os hasta hace pocos días, no le fijó un porcentaje sino una tasa fija y tampoco le preocupa la infla­ción en el comercio presencial, porque eso fomenta el digita­l.

Hasta aquí, alguien podría decir, ahora entiendo por qué aum­enta las tarifas des­controladamente, el combustible, el costo del comercio prese­ncial para beneficiar a Mercado Libre y se negó durante todo el tiempo que pudo a aplicarles reten­ciones al campo pero ¿en qué favorece esta situación al grupo Clarín y La Nación para que lo respald­en y justifiquen todo lo que hace?

Muy simple, les dero­gó la ley de medios que los obligaba a vender parte de sus paquetes accionarios, como dijimos antes de las elecciones (r­ecuérdese http://www.periodi­cosembrador.com/siti­o/noticia/89/El-esce­nario-economico-del-­2016.htm) que iba a suceder y al grupo Clarín le permitió anexar Tel­ecom. Pero, por si fuera poco, ambos gru­pos tienen cuentas en el exterior en dól­ares y a todo el que tiene, le conviene que suba no solame­nte la moneda nortea­mericana sino también las tarifas y el combustible porque eso les da derecho a decir que el tipo de cambio está atrasado y pedir nuevos aume­ntos.