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Opinion Corrientes Miércoles 16 de octubre de 2018 
Declarar peronista ilustre a Gildo Insfrán
(...)."Los mandamientos constituyen la expresión de la voluntad de Dios. Para apreciarlos, hasta obedecerlos en su integridad, se requiere disponer de una imagen de Dios que aleje la concepción distante y avasallante, que poseen los poderosos de este mundo, e intentan imponer como un inevitable componente del progreso cultura

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La verdad siempre es silenciosa y, al contrario, el tono altisonante y confrontativo hace de alfombra, debajo de la cual se oculta la mugre de la ambición, de la mentira y de la corrupción. Necesitamos la Palabra, para que su pureza elimine nuestras inmundicias y rectifique nuestros enrevesados senderos” (Castagna, Domingo Salvador). El mismo día que el autor de esta cita, reciba en el edificio legislativo la distinción de ciudadano ilustre, el peronismo correntino, recibirá al gobernador de Formosa, entre otros visitantes, para reinaugurar su casa partidaria y dejarlas abiertas al público. En las endemoniadas coincidencias, en donde la cola diabólica mete su cola insidiosa en el calendario, no existe otro camino, que la palabra, para sanar, comprender o expresar, que las casualidades sólo existen en el imperio de lo causal que se desconoce.

La alfombra de la que habla el emérito, tal vez sea la nueva casa partidaria, de una expresión política que no llega (casualmente la última vez que llegó, fue en tiempos en que el monseñor estaba en funciones, mediante una asonada institucional, o un juicio político legítimo y legal, que no se correspondió con una elección democrática) al sillón de Ferré, desde los tiempos, previos a la recuperación de la democracia.

La apertura se viene anunciando con bombos y platillos, circularon las gráficas de un reconocido artista de brocha, siempre vinculado al poder, que en la soberbia de sus reconocimientos logrados, no tiene empacho de instaurar un “nepotismo artístico” consagrando, en consabida sintonía con sus jefes de turno, que en el arte como en la política, los cargos como las capacidades y dones, se heredan, se transmiten, mediante el código genético familiar, o la empatía entre amigos y entenados. Esto es lo de menos, los tartufos han existido y existirán siempre, son parte del decorado de los extasiados en poder, de lo que habla el emérito y a los que fustiga con la palabra de dios, de la cual, el ilustre posee una representación eterna.

Sería bueno entonces, que en su sapiencia espiritual, dimensione que tal vez, sea una señal de la luminosidad que el mismo día que todas las luces mundanales estarán posadas en su sotana que dejo de ser tal, vendrá a la misma parroquia en donde es ungido como ilustre, un poderoso de provincia vecina, que tiene el triste, lamentable y antidemocrático record de ser el mandatario que más tiempo, ininterrumpidamente, pervive en el poder, con el agravante de que lo hace, a la luz de ostentar la suma del poder público y la supresión de las libertades, como en ningún otro rincón de la bendita argentina.

Dejar que esto pase desapercibido, no es ni solidario, ni cristiano, es sencillamente condenatorio e inmoral, algo se espera del ilustre en este sentido, sobre todo, en virtud de sus consideraciones políticas en relación a la lucha por los más pobres, débiles y desposeídos.

En una suerte de comparación, como todas odiosas, Formosa debe ser en relación al país que integra, aquella isla de Lesbos en donde la lascivia y la inmoralidad, en el presente caso, democrática, se pasean y se propalan, como otrora se paseaban los actos sexuales más lujuriosos y escandalosos. En el mejor de los casos, debiera ser un problema de los formoseños, que no por casualidad, son los nacidos allí los que más salen de tal reserva o de tal dominio del poder instaurado, que tendría que ser entregado a los hermanos originarios que seguramente harían cualquier otra cosa, que no sea el atropello ciudadano e institucional al que esta sometida tal jurisdicción por la banda y su único y emérito jefe.

Pero claro, el problema empieza a ser correntino y de estas columnas, cuando un partido, el supuestamente opositor, anuncia la llegada del supresor de libertades, como si fuese un personajón, el mismo día, que el emérito espiritual será ungido como ilustre, hablando en contra de los poderosos y petulantes.

El día en que el peronismo conmemora la lealtad, o cuando el pueblo pobre se levantó en pie para que liberen a Perón, en Corrientes reinauguran la sede partidaria, con la participación estelar de quién, impávidamente, permanece en el poder, rompiendo todos los records numéricos y pretendiendo emular a los dictadores, siempre democráticos, del continente africano.

Como diría el emérito, el espiritual, los “compañeros” necesitan más palabras, antes que murales, dibujos, garabatos, tal vez sumidos en “sueños” en la dictadura del asfaltado y del hacer esquizoide y alocado, los peronistas en Corrientes, necesiten de modelos políticos, que estén alejados del frenesí del poder omnímodo, del poder corruptor, del vicio de origen del peronismo de haber accedido de facto, del empacho peronista de haber reventado de votos las urnas, del clímax de tanto apoyo popular, en definitiva el peronismo necesita revitalizarse, abrevar en lo institucional, en lo democrático, de lo contrario solo vivirá en petulantes, como en soberbias paredes, sea de una casa partidaria o de una cárcel, pero no podrá retornar, reconquistar el corazón ilustre del pueblo que para tal cometido, nada más lejos que considerarse más de lo que se es, o caer en la gloria vana, de la vanagloria de reconocimientos que se exterminan en la hoguera de las vanidades.

- Texto enviado por La Don Julio Romero