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Opinion Corrientes Miércoles 02 de enero de 2019 
La pobreza es la enfermedad mas grave que enfrentan los medicos
(Por José Miguel Bonet, desde Mburucuyá) La enfermedad mas grave que enfrentan los médicos “es la pobreza y las profundas fracturas sociales existentes”, la actual realidad en un entorno de alta inflación, crisis energética, cuentas públicas en rojo, índices de pobreza y de indigencia alarmantes...

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...exceso de gasto y de empleados en el Estado, justicia politizada, vínculos inaceptables entre poder político y narcotráfico, dudosa eficiencia de las fuerzas de seguridad, una suerte de anarquía social que resiste las leyes producto de una década de desgobierno y debilidad general de las instituciones,sumado a esto al argentino se le ha inoculado populismo durante años y años.

Como consecuencia de ese veneno, hoy una importante porción de la sociedad cree que tiene más derechos que obligaciones, que ese ente abstracto denominado “el Estado” es un barril sin fondo y que su razón de ser es brindarle comodidades, más que servicios.

A esto se suma un un empresariado prebendario, acostumbrado a recibir tratamiento privilegiado por parte de los funcionarios públicos y una “casta” de políticos que entiende el cargo público, no como un trabajo cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de la población, sino como la vía para garantizar la mejora sustancial de sus niveles de vida personales.

La determinación social y política más nefasta es la mala distribución de la riqueza como consecuencia de la avaricia y de los mecanismos ineficaces para paliar las desigualdades”. En este sentido, “las rentas del capital financiero especulativo" están absorbiendo las rentas del trabajo, incluidos aquellos de más alta cualificación, como los médicos.

Se están produciendo “profundas fracturas sociales y pobreza que repercuten gravemente en la cohesión social”, los “excesos codiciosos del mundo financiero y otros desórdenes del comportamiento con riesgos para la salud de una parte de la sociedad”, así como por “la disminución de la calidad asistencial o de la cobertura de necesidades básicas, junto al grave problema del desempleo y el empobrecimiento de buena parte de la población”.

Otros condicionantes de pobreza como mala alimentación e higiene, riesgos laborales derivados de abusos en sus condiciones, o salarios de subsitencia, "con estos salarios es imposible vivir con dignidad", los efectos de la crisis “han sido dramáticos para unos, con efectos irrecuperables para muchos, complicados para una gran mayoría, muy llevaderos para otros y un gran negocio para algunos, incluidos aquellos que en buena parte la generaron e, incluso, se han enriquecido”; gran cantidad de empleos perdidos en general y, en particular, en el sector sanitario.

Los copagos son consecuencia de decisiones políticas que afectan a los "más necesitados”, es manifiesto, "debemos trabajar para que se modulen o desaparezcan en ciertos procesos o para aquellos medicamentos que se consideren básicos”. “Se está perdiendo calidad” en la oferta de servicios públicos sanitarios, que “disminuye la legitimidad social del derecho de la salud, hay que revisar con rigor los servicios innecesarios y se incentive la buena utilización de los servicios y del sistema, tanto por pacientes como por profesionales”.

Las listas de espera, las cuales “empeoran la calidad de la asistencia”, son muchas veces consecuencia de la reducción mencionada de puestos de trabajo y de la falta de control, de la no sustitución y de la precariedad laboral que, además, en determinados casos, afecta a la buena relación médico paciente, clave en la atención médica.

Debemos desterrar “la medicalización de la vida y la tendencia interesada en convertir procesos normales de la vida, incluso asintomáticos, en procesos que derivan en tratamientos farmacológicos”, frente a lo que apuesta por “políticas de mejora racional de la prescripción”; y la realidad del gasto sanitario. Además, debemos incentivar nuevas medidas legislativas contra el fraude en la salud y en los medicamentos.

En la actual “escenario político”, es asunto de “obligación moral” el hecho de “alcanzar un pacto político y social” con el objetivo de “revitalizar el sistema público de salud y garantizar su solvencia y sostenibilidad económica y social. Al respecto, y reconociendo, llamo a ejercer “el profesionalismo médico”, ya que sin él ni principios de buen Gobierno, “no hay ningún sistema sanitario que pueda ser solvente y sostenible para poder servir a todos su gran función social y colectiva, con especial atención a los más necesitados”.