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Opinion Corrientes Viernes 22 de febrero de 2019 
Las plumas de la gallina y el socialismo
(Por Alejandro Bovino Maciel).Se atribuye a San Felipe Neri haber estado predicando una homilía cuando llegó una vecina arrepentida de haber hablado mal injustamente de otra mujer. Felipe le dijo que seguramente Dios le podía perdonar el pecado si estaba arrepentida.

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La mujer aseguró que sí y agregó que estaba dispuesta a reparar el daño. Felipe alzó las manos y le aseguró que el mal que siembra una calumnia se parece a una persona que despluma una gallina en el viento. Las ráfagas desparraman las plumas tan rápido como los chismes envenenan a los demás, pero que una vez desplumada la gallina, es imposible recoger de nuevo todas las plumas porque ya han viajado a grandes distancias. La gallina queda desnuda.

El chismerío, la difamación y la calumnia son defectos propios de todos los seres humanos, pero hay que ver que algunos las cultivan con sospechosa devoción.

¿Por qué nos gustan los chimentos? Una de las razones suele ser la sensación de frustración personal, que cuando dura algún tiempo se convierte en resentimiento. Recuerdo perfectamente a una amiga de mi madre que siempre estaba amargada y solamente hablaba de los demás para destacar sus errores y defectos. La pobre mujer era cornuda y lo sabía, pero como estaba ‘enamorada’ de su marido, dejaba pasar. Pero las amarguras del adulterio con el tiempo fermentaron en una especie de odio a otras mujeres, especialmente si sospechaba que eran felices en sus matrimonios. No es difícil ver en la base del resentimiento un antiguo sentimiento humano que se llama envidia.

La teoría psicoanalítica destaca dos formas de envidia. La envidia primaria es aquella tendencia destructiva que busca aniquilar o que envidia. “Si yo no tengo un auto, deseo fulano, que tiene un auto nuevo, choque, o se lo roben” suele decir esta forma canalla de la envidia. Vale decir, busca bajar al que subió al mismo nivel en el que estamos. Es muy propia de niños y niñas ya que se muestra primitiva a los ojos de cualquiera que la analiza sin pasión personal.

La otra forma más inteligente es la llamada envidia secundaria y es mucho más creativa y social. En este caso, el sujeto que envidia dice: “fulano se recibió de contador, yo también puedo estudiar y tener un título como él”, vale decir, en este caso quien envidia busca subir al nivel del envidiado. Por eso es típica de etapas más maduras del ser humano.

Me cansa escuchar siempre el mismo latiguillo de la gente que, sabiéndolo o no, milita para la derecha. Dicen, por ejemplo, “qué flor de socialista es fulana de tal, que tiene dos autos en la casa”. Como si la mentalidad progresista debiera andar mendigando siempre. O como si desde la izquierda buscásemos empobrecer a todo el mundo. Para nada. Toda visión progresista busca honestamente tratar de resolver las tremendas desigualdades de este mundo en el que vivimos distribuyendo mejor las ganancias, y no que un 10 % de la población sea dueña del 93 % de los bienes obtenidos, dejando para el 90 % restante apenas un 7 % de ganancias a repartir.

¿Se entiende?