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Opinion Corrientes Lunes 01 de abril de 2019 
El aguante como gesta nacional
(Por Nicolás Toledo) Ayer descubrieron que existen pobres, y nos lo hicieron saber del modo en que mejor les sale: con dramatismo, sobreactuando la emoción, apelando al sentimentalismo folletinesco. Fue un "día triste", lo dijeron fuentes directas del Gobierno (la ministra de Desarrollo Social) e indirectas (los periodistas satélites que orbitan alrededor de la Rosada)

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Un día triste, dijeron, y la idea que dejaron flotando es que los 14.000.000 de pobres surgieron un día, ese día triste, como hongos después de la lluvia. Si alguien de otro planeta hubiese enganchado algún noticiero en edición central, si hubiese escuchado a los funcionarios y a sus interpretes mediáticos, seguramente habría interpretado que los catorce palos de pobres surgieron entre las 0:00 y las 23:59 del día anterior. Probablemente, entre las 03: 51 y las 04:22, y si el ser extraplanetario andaba por acá en ese horario quizás le daría la razón a la versión oficial, asintiendo y diciendo que justo por esas horas él hubo escuchado un ruido en el fondo de su alojamiento para seres de otro planeta, y resulta que eran unos pobres brotando de abajo de la tierra.

Porque así es como nos quieren hacer creer ahora que surgen los pobres, por generación espontánea, por voluntad divina. No importan las políticas económicas que destruyeron a la pequeña y mediana industria, que aniquilaron el comercio, que empujaron el desempleo a los dos dígitos. Tampoco importa la inflación estimulada por la especulación financiera ni, en general, el modelo de país que impulsan Gobierno & friends y que beneficia únicamente a ellos, no.

Esas cosas no importan. Acá todos/ todas/ todes sabemos que el desastre nacional se genera por cosas que pasan, por turbulencias, por injerencia de los que ponen palos en la rueda. Los que conducen el país nunca tienen responsabilidad en esta escalada de la pobreza, no, qué va. Lo importante es la actitud, sincerar las cosas, no mentir. Demostrar la tristeza que produce ver- saber que hay tantos pobres, en horario central, poniendo a Barili con esa voz gruesa a contar el dolor que provocan tantos pobres (pero ojo, no dejando a esos pobres que cuenten el dolor que les provoca a ellos la pobreza, no sea cosa que alguno de esos negros de mierda quiera asociar su pobreza al abandono del Estado). Decir "sí, tenemos catorce palos de personas en la lona total, sin esperaba, sin respuestas, sin un proyecto nuestro para rescatarlos, pero al menos el INDEC ahora lo dice, no como en la época que nos dejó una pesada herencia", decir que nos duele, nos duele, nos duele como gobierno y que vamos a luchar con todas las herramientas a nuestro alcance contra este dolor, aunque no se especifique cuáles son las herramientas y de qué modo las emplearán. ¿Frenarán el ajuste? ¿Detendrán las importaciones indiscriminadas? ¿Reactivarán la industria nacional? ¿Detendrán los aumentos salvajes de las tarifas de servicios públicos esenciales? Misterio.

El milagro obra en formas inextricables. Tal vez anticipándose, un día antes Macri, el autor de los nuevos pobres, conminaba a aguantar, sin especificar qué (la pobreza, nos atrevemos a especular).

Dale, capo, nosotros te aguantamos, nos atrincheramos a comer arroz con mayonesa cuatro, cinco o diez años más y tiramos, seguro.

El tema es si los otros, los catorce seis ceros pueden.