ACOMPAÑAR EL CRECIMIENTO
Arroyo: “El crecimiento económico no revirtió problemas estructurales”
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El ex Secretario de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, estuvo en Corrientes para una conferencia en la UNNE en la que resaltó el crecimiento consolidado del país pero que no logró una adecuada inclusión social ni resolver problemas estructurales. “Hay una nueva estructura social, muy fragmentada, para la que cuesta encontrar políticas sociales adecuadas” dijo.
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La conferencia se llevó a cabo en la Facultad de Derecho de la UNNE dentro del Ciclo de Conferencias “Reflexiones sobre el Desarrollo Regional en tiempos de la Sociedad de la Innovación”.
En ese sentido, su exposición estuvo centrada en realizar una fotografía de la realidad actual del país en lo social, luego un repaso de las políticas implementadas y por último una recorrida por los desafíos, por lo que se debería hacer.
Con el término “Las Cuatro Argentinas" el conferencista explica la existencia en Argentina de una nueva estructura social con por lo menos cuatro sectores sociales muy distintos, que tienen modos de vida, proyecciones, intereses, relaciones con el Estado, “muy distintos y hasta opuestos”
“Pese al crecimiento, el país está fracturado y esa fractura social social que merece nuevas ideas que complementen las tradicionales forma de planificar el desarrollo social” dijo.
Señaló que para analizar la situación social debe tenerse claro que la situación de Argentina y Latinoamérica mejoró, y que el contexto económico es extraordinario, con una década de crecimiento a tasas del 8% anual que en los últimos años se redujo al 3 o 4 por ciento pero el país sigue creciendo.
“Van 15 años de crecimiento sostenido: ¿si no se aprovecha ahora cuando se hará?” se planteó y agregó que es momento propicio para plasmar nuevas ideas, nuevos proyectos para abordar las problemáticas sociales.
SITUACION ACTUAL
Al realizar lo que denomina “la fotografía del país” describió siete cuestiones que más acucian al país y no permiten decir que el crecimiento económico se acompaño con inclusión social.
La pobreza estructural, con el 22% de la población que hace varias generaciones son pobres y no entran en el trabajo formal en especial en el NEA, NOA y conurbano bonaerense; la informalidad económica, en la que el 30% de los que trabajan lo hacen en forma informal, precaria, “cuando en Argentina todo pasa por el sueldo” como las asignaciones familiares, vacaciones, aguinaldo, seguro, obra social, jubilación.
También la desigualdad con una diferencia de 24 a 1 entre el 10% de la población de más gana y el 10% de los que menos ganan, diferencia que en 2011 llegó a 44ª 1; la situación de los jóvenes de 16 a 24 años que ni estudian ni trabajan, casi un millón de jóvenes en esta situación que perdieron el método, la rutina que le imponía la escuela secundaria, por lo cual no logran sostenerse ni en la educación ni en el mundo del trabajo.
Otro aspecto es la violencia en el hogar que destruye a la familia como contención social; el hacinamiento que expulsa a los chicos y jóvenes a la calle durante el día, pues el 70% de la población de las grandes ciudades vive en casas chicas, con muchas personas, sumado a las precarias condiciones de las viviendas.
Por último, en la fotografía, resalta la escuela secundaria, que no está preparando a los chicos en la etapa previa a dar sus pasos solos en la sociedad. El 98% de los chicos hace la escuela primaria pero terminan la secundaria menos del 60%.
“La mayoría de estos problemas son nuevos, y llevaron a una nueva estructura social, en la que no hay que resolver exclusivamente problemas de primera necesidad como el alimento, la salud o donde dormir, sino problemas de segunda generación que son más complejos como lo antes descrito” resaltó Arroyo.
LAS CUATRO ARGENTINAS
La fotografía realizada lleva a conformar lo que Arroyo llama “Las Cuatro Argentinas” con sectores sociales con intereses muy distintos que agudiza la fractura.
Una primera Argentina de la pobreza estructural con millones de personas que “no se mueven hacia arriba en la estructura social”. Una segunda Argentina de los Sectores Vulnerables que en si mismo no se sostienen del Estado, que es el sector de la informalidad económica, que no logra dar el salto a la economía formal y se mantiene en los límites de la pobreza.
Una tercera distinción de país son los de la clase media, empleo formal, que tienen más previsión y proyección, aunque no vive en situación de abundancia y hasta pasa necesidades, pero con una cierta previsión económica guiada en gran parte por el salario.
Por último, la Argentina de la Clase Alta, que logra altos patrones de consumo y no ve con buenos ojos “tantas” políticas sociales pues no ve tantos resultados.
“El crecimiento ha llevado a un nuevo esquema social marcado por la desigualdad, con problemas en especial de los secrtores vulnerables que desde las mismas ciencias sociales no se sabe como abordarlos”.
LAS POLITICAS IMPLEMENTADAS
Las políticas en lo social estuvieron enfocadas en el país en los últimos años en cinco grandes ejes que marcaron la necesidad de recuperar estratos achatados por lo económico.
Así, se apuntó a resolver el problema del Alimento, con planes de asistencia con programas para que las personas necesitadas se alimenten en su casa; la Protección Familiar dando fuerte protagonismo a la familia como contención y sacando ese rol al Estado o la Justicia; la Inclusión Social de sectores que no tenían acceso a servicios y al trabajo; los Programas Específicos orientados a sectores como la juventud, los aborígenes, discapacitados entre otros; y por último los Programas de Ingreso Condicionado que es darle a la gente el dinero para que cumpla ciertos objetivos como ser las asignaciones universales, planes de embarazadas, becas y otras.
“En la década de los 90` se centró la política social en alimentos, y en los últimos años se centró en darle recursos económicos a las personas. De 18 mil millones asignados a la política social, 16 mil millones fueron transferencias de dinero Programas de Ingreso Condicionado, lo cual es una capitalización de los sectores pobres”.
Para Arroyo, una de las dificultades por las cuales las políticas implementadas no alcanzaron, es que Argentina tiene problema de mayoría y los programas instrumentados son de baja escala.
“Pobres son muchos, analfabetos son muchos, trabajadores precarios son muchos, madres adolescentes son muchas. La escala o alcance de los programas es menor que el grado de los problemas”.
QUE HACER?
El conferencista destacó la necesidad de realizar aportes para no quedar en la crítica o mero diagnóstico. Apuesta, en esa línea, a algunas propuestas complejas pero factibles en cuestiones prioritarias.
Para los jóvenes que no estudian ni trabajan, falta reconstruir la rutina que le representa la escuela secundaria. Apuesta a promover una red de tutores que guíen a estos jóvenes a volver o no abandonar la escuela, incrementar las becas para que los jóvenes terminen la escuela, e incentivar fiscalmente a las empresas que empleen a jóvenes.
Por otra parte, para fortalecer las regiones del país y el desarrollo local, abogó por una descentralización de las acciones del Estado, para dejar en potestad de los municipios o la provincia la decisión en torno a cuestiones sobre las que conocen más que el Estado nacional.
Al respecto, recordó que de los 18 mil millones de pesos que se vuelcan a política social, el 70% lo maneja Nación, el 23% las provincias y menos del 7% lo gestionan los municipios.
Para el trabajo informal que afecta a más de 4 millones de personas, quienes no tienen acceso al crédito bancario, consideró necesario que el Estado subsidie tasas de créditos bajas, cercanas al 6%. “Del total de pobres en el país 2/3 trabaja, no que no tiene trabajo, pero al no acceder al crédito se mantiene en situación vulnerable y no crece en lo que hace”.
Otra necesidad es que el Estado apoye a la red de organizaciones sociales, girando más recursos a las organizaciones que conocen la realidad local, de los grupos vulnerables, para que puedan cumplir una tarea más eficiente y eficaz, y no sólo tapar la coyuntura.
Para Arroyo queda también el desafío de la situación de sectores sociales aún no resueltos como los aborígenes, discapacitados, la violencia de género, trata de personas y el financiamiento de las organizaciones sociales.
COMO CONCRETAR LAS IDEAS
El licenciado Arroyo sostuvo que estos desafíos en torno al desarrollo debe partir de la participación de todos los sectores, aprovechando el contexto favorable para generar nuevas ideas “ahora” de cara al futuro.
También se requieren políticas basadas en la masividad. Argentina requiere respuestas de escala, invertir mucho dinero, mucha gente puesta a trabajar en estos problemas. “Si hay un crédito para la informalidad económica debe llegar a todos los que están en esta situación, o viviendas deben hacerse para todos”.
Esta masividad, si bien compleja, debe orientarse a solucionar integralmente estos problemas y evitar que se propaguen.
Estos desafíos ameritan un Cambio de Paradigma, con nuevas ideas y conjunción de acciones. “En política social siempre se discutió entre la estrategia de si dar pescado o enseñar a pescar. Este nuevo contexto requiere dar pescado, enseñar a pescar y asegurarse que haya pescado en el río”.
“Todas estas ideas desarrolladas serían infructíferas sin una articulación entre todos los sectores, desde el Estado, organizaciones sociales y la comunidad local” finalizó.
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